Argentinazo, según Martin Acosta
Entrevista a Norman Briski

- Y empezaste acá
Empecé en Buenos Aires a estudiar con una beca del Fondo Nacional de las Artes. Hice danza moderna para completar el trabajo de mimo, empecé a estudiar teatro, fui un ratito al Conservatorio Nacional, estudié después con Gené, y ahí empecé a trabajar como actor. Lo primero que hice fue Briskosis, un espectáculo de mimo en el Artes y Ciencias, después hice Historias para ser contadas.Tenía muy buena prensa, yo nunca pagué (hay gente que lo hace), pero me veían como una novedad. Me becaron para ir a Colombia a estudiar y por razones políticas no fui. Hice La Fiaca me quedé para hacerla de mala gana y la obra duró como 4 años. Había hecho cosas en televisión. Ya tenía un hijo, Gastón, pasé al teatro profesional, hice Srta. Julia, hice La Fiaca otra vez.
-Era el gran éxito. ¿Te pedían hacer La Fiaca?
- Si, hasta que un día la enterré en la Plaza San Martín.
- ¿La enterraste?
- Si, al libreto. No quería hacerla más, después segui haciendo cine. Unas 60 peliculas y unas 50 obras de teatro. También soy autor, empecé a escribir y a dirigir. O sea que hago combinaciones y permutas entre cine y televisión. Mi actividad política me exilió del pais por 10 años. Fui
un militante muy radicalizado y todavía lo sigo siendo.
-En el exilio hice 16 películas y también hice teatro.
- ¿En Harlem?
- Mucha actividad. ¿Se puso más lindo el teatro no?- ¿Al volver instalaste Calibán? (El teatro que está en Mexico 1428 pb 5, donde además funciona su escuela)
- ¿Es un fenomeno cultural el teatro?
-Eso debe haber marcado la diferencia.
- ¿Cuál fue tu mejor obra?
- La última siempre es la que más me gusta, no tengo pero sé que algunas tuvieron más éxito que otras, y con el tiempo… por ejemplo la experiencia del niño envuelto del Di Tella, me acarreo el éxito popular siempre recuerdo todas las consecuencias que trajo, más que la obra y mi trabajo. Yo soy muy Discepoliano, de Enrique Santos, no de Armando, que dice la fama es puro cuento, y esto en algún momento te lo aprendes, pero tiene algunas ventajas, hay taxistas que no me quieren cobrar y eso ya es un halago, él tiene menos que yo y sin embargo no me quiere cobrar y estas son cosas que te emocionan.
- Es lindo ver tanta gente en Calibán.
Hay muchos jóvenes que están interesados en salir y moverse por otros lugares, por eso Caliban, a pesar de ser un lugar donde hay que pagar, no les cuesta para nada porque sienten que les estan dando cosas.
- ¿Qué opinás de la censura?
- Hay varios tipos de censura, en determinado momento me censuraban los militares, me censuraban, me pusieron bombas, me hicieron de todo. En realidad nos censuraban, censuraron a miles de personas, a treinta mil. Después que volví también me censuraron algunos radicales, el canal 7 yo no lo pisaba, si no fuera por Brandoni no hubiera trabajado en Buscavidas, siempre hubo sectores que opinan que soy un radicalizado y un anticapitalista, cosa que es cierta. Tengo enemigos y tengo amigos. A veces la actividad hace que se superen las etiquetas.
- ¿Y cómo ves ahora el teatro?
- Yo no conozco mucho, me preguntan siempre de los medios, no voy nunca al cine ni por casualidad, veo quince minutos una película y ya me quiero ir, asi que no puedo dar opinión de nada. Se que la Argentina ha tenido una enorme actividad, que están involucrados mucho los jóvenes, que a veces muy excepcionalmente voy a ver algo porque me hablan personas que yo respeto tan bien que no me queda otro remedio, y a veces si veo cosas lindas, pero no soy un especialista. Siempre recomiendo un tipo que se llama Dubatti (critico y editor especializado en teatro), él va a ver todo, se la pasa mirando mañana, tarde y noche teatro y sabe muchisimo de lo que está pasando.
-¿Dubatti?
- Jorge Dubatti es un critico de teatro, está ligado al Centro de la Cooperación, en la calle Corrientes, tiene una escuela de público: educa público para ir al teatro, muy lindo lo que hace. Se lee todo, se las piensa todas, entonces, digo, si quieren saber sobre teatro veanlo a él. El dice que hay en general un movimiento posmoderno, aunque también hay algunas excepciones, como Pavlovsky, por ejemplo, a él lo voy a ver siempre. Veronese, y algunos dos o tres personajes que tienen su interes. Tampoco sé de teatro internacional, leo las revistas, no me da la cabeza para hacer lo que tengo que hacer, y dedicarme a que hacen los otros y los otros de más allá, de la única forma que me entero es cuando hago alguna cosa y veo que en el exterior estan haciendo lo mismo.
- Ahora parece haber como un auge del teatro, centros culturales en escuelas y otros lugares donde la gente aprende y actúa...

- Hablanos de la película que estás haciendo en La Plata
- ¿De qué universidad estás hablando?
De la facultad de cine en la universidad de La Plata. Estuvo cerrada durante la dictadura, se volvió a abrir y auspician esta experiencia nueva: "Los chicos desaparecen", también hice una película en Rosario, que ni me acuerdo el nombre con Gustavo Postiglione (el director de El cumple y el asadito) y con él vamos a hacer una película con idea mia en el canal 7, en una combinación de autor, actor y director.
La historia es cuando aparece por primera vez la silla eléctrica en la Argentina y no pueden matar al condenado porque la corriente eléctrica de EE.UU. es distinta a la de acá. Mucha gente va al puerto a esperar la silla eléctrica. Esto es un telefilm , creo que se llama, es como televisión con cine con tecnología digital, ya filmaron una, y yo el año que viene estrenaré "Cabezas Tocadas", "Familia S.A.", una película sobre el lumpenaje cósmico, esta si que habría que hacerla
en Dock Sud pero no consigo lugar me cuesta mucho. Ayer terminé un monólogo, que trata de una chica cuyos padres son hermanos, fue un tema que salió en clase y me gustó.
- Mucha actividad para el futuro entonces. Gracias Norman por la entrevista.
Saludo
Eduardo, profesor de comunicación

oriundo de Ezeiza, pero radicado durante la semana en el barrio de Boedo, transporta diariamente una enorme mochila cargada con bártulos y conocimiento, que seguramente lo han de llevar lejos, ya que además es un dedicado investigador de los medios de comunicación. A punto de terminar la carrera de Produccion y Dirección para Radio y Tv en el Iser, con poca plata en el bolsillo, pero con muchos proyectos a cuestas, nuestro querido Eduardo continúa tejiendo sigilosamente un lugar en el mágico universo de los mass-media.
Acto de fin de curso

La falta de luz electrica pareció que nos iba a jugar una mala pasada, pero por suerte volvió (sobre la hora!) y pudimos arrancar.
Estaba todo preparado. Los locutores fueron Rosana y Alejandro que lo hicieron muy bien y en el sonido nos dió una mano un amigo de la casa, Martin. Y finalmente entraron ellos, los egresados, los protagonistas de la noche.

Con todos ubicados, empezó el cato. Ingresó la bandera de ceremonias que llevaban Matilde, Alberto y Heber. 
Despues del himno Dora despidió a toda la escuela con un discurso que reivindicó la escuela pública.

Y después empezaron los discursos de despedida. Eduardo (de segundo primera) leyó un hermoso texto que redactó un compañero suyo Dario. (que vamos a publicar en breve) Y Alejandra Elena despidió a sus propios compañeros.


Despues vinieron los discursos de los profesores. Hector, Amanda y Eduardo despidieron a sus alumnos.



Luego Pablo preparó un discurso muy especial para un homenaje. (Podés leerlo pulsando acá) Tres profesores cumplian veinte años en la institucion y decidimos que era una buena ocasión para festejar.

Y después vino lo que todos estaban esperando la entrega de las medallas. Pero esas fotos las mostramos aparte.
Palabras de Pablo
Estos encuentros de fin de año nos permiten hacer el cierre de un trabajo compartido.Los alumnos de primero que, venciendo temores y dificultades, dieron su primer paso.
Los de segundo que sortearon ya la mitad de la carrera después de recorrer un año un tanto complicado.
Y, por supuesto, los alumnos de tercero, nuestros egresados del 2006, que terminaron su escuela secundaria. Todos ellos, a su manera, van formando parte de la historia del CENS.
Pero, no son los únicos que van “haciendo historia”. Muchos otros participan de esta construcción colectiva que es la escuela: Elsa, que nos recibe diariamente, Rita, que organiza el trabajo, Hugo referente directo para los alumnos y por supuesto la directora y los profesores.
Todos nosotros, con aciertos y errores vamos transitando el tiempo procurando dejar algo o compartir algo. Cada uno, a su manera va, como dice la frase, “haciendo camino al andar”.
Sin duda, permanencia no es lo mismo que trayectoria. Se puede estar mucho tiempo en un lugar, haciendo las cosas bien aunque sin dejar huella. Pero cuando uno se compromete con el trabajo va, inevitablemente, marcando el camino y estableciendo un estilo que lo identifica.
Pensando en esto, y durante nuestras charlas de recreo, surgió entre un grupo de profesores, la idea de “premiar” de alguna manera esas trayectorias. Decidimos fijar ese recorrido en 20 años (este número puede parecer arbitrario y, en parte, lo es. El asunto es que con 30 no había nadie y con 10 éramos demasiados, así que, partimos la diferencia y quedó 20). También establecimos el 2006, como para dar comienzo a esto que esperamos pueda sostenerse en el tiempo.
Por eso hoy queremos compartir el reconocimiento de muchos años de compromiso y dedicación con el CENS de tres estimados colegas.
Cuando pensaba cómo hacer referencia a ellos sin nombrarlos se me ocurrió que cada uno se debía identificar por su manera de pensar y sentir a esta escuela.
Aplicando eso de que no vemos el mundo como es sino que lo vemos como
somos, creo no equivocarme si digo, por ejemplo que uno de estos profes sigue convencido (y así lo enseña) de que la educación no es una causa perdida sino un derecho esencial y que, a pesar de los avatares, la escuela pública es el lugar que garantiza la posibilidad de crear una sociedad más justa que nos incluya a todos.El otro de los profesores al que hago referencia debe imaginar la vida en el CENS como una dinámica y cambiante obra de teatro, y pone en juego sus conocimientos (que no son pocos) para lograr que cada uno de los circunstanciales actores se reconozcan poseedores de una identidad cultural, desde donde proyectar y proyectarse.
De nuestro tercer compañero diría sencillamente que debe pensar que este es un COLEGIO DE PELÍCULA y que, aunque con un guión imperfecto y más allá de las tecnologías, lo importante sigue siendo el desafío de imaginar y crear, de planificar, compartir y hacer, como ejercicio responsable de la libertad.
Estos tres profesores, a los que respetamos profesionalmente pero, sobre todo, valoramos y estimamos como compañeros, queríamos agradecerles estos años en el CENS.
Con ellos compartimos muchas horas.
Con ellos y de ellos debemos haber aprendido mucho.
Y a ellos debemos dos cosas que quiero destacar:
Una, este lugar, porque gracias a ellos podemos disfrutar de este edificio.
Y la otra es que, varios de nosotros, estamos aquí … por su culpa.
Así que:
Gracias prof. Dora Salvide …..
Gracias prof. Faustino Velasco…..
Gracias prof. Héctor Olmos.
parte de los homenajeados con la familia del profesor Velasco

































